
Has agrandado mi mundo y has cambiado mi vida. Y ya de paso a mí misma. Me has dado muchas palabras, muchos sentimientos (la mayoría de ellos encontradizos y contradictorios) y muchos pensamientos. O más bien los has provocado. Me has mantenido ocupada en vivir. Le has dado sabor e intensidad a todo. Hasta al detalle más tonto. Por ti he restaurado la cuenta de besos y de kilómetros. Volví al principio del camino de la ilusión y descubrí que se pueden realizar los sueños. Y que algunas cosas son para siempre.